miércoles, junio 13, 2007

Viaje

A la memoria de Juan Carlos Trujillano, poeta

Laderas de Mágina.
Hogueras de febrero entre los olivares.
Escalera al cielo tu ritual del humo.
El sol se oculta tras siete velos
y por Jaén se asoma-se esconde
como tú te escondes tras el definitivo velo,
por el que ya te asomas, amigo, en el vuelo de una desbandada de palomas
o en ese claro de cielo entre Baeza y Úbeda…
… o en la sólida humareda de la almazara de Mengíbar hacia Despeñaperros.

Llueve y vuelves disuelto en menudas gotas
que, como tus múltiples voces,
calarán nuestros huesos, a los que quieran oír,
que hay que morirse para eso.
Que hay que morirse para que a uno le abran en canal los versos.

Te he vuelto a ver en el remanso de un quieto arroyo de Sierra Morena
y en los corredores del sol en los rotos cielos de la Mancha,
en sus múltiples cielos
que, como tus múltiples voces,
inundarán nuestros ecos, a los que quieran oír,
que hay que morirse para eso y ser
silenciosa luz en la eterna fuente
ante un coro de ranas angélicas... qué suerte
no luchar ya por ser y ser entero…

… lo demás es Madrid, ya sabes, amigo, un infierno.

1 comentario:

Jesús dijo...

Bien contada tu historia.

Excelente.